Testimonio campo de trabajo

Compartimos el testimonio de tres de los participantes en el campo de trabajo en el Centro Penitenciario de Daroca de este verano 2019:

Primer testimonio

Bueno, después de un tiempo de reflexión y calma para dejar que se apacigüe el tornado de emociones vividas en esta intensa semana en el centro Penitenciario de daroca, toca dar testimonio…

Debo reconocer que cuando el campo no estaba pasando por el mejor de mis momentos, estaba sin fuerza, arrastraba una carga muy grande que estaba apoderándose de mi. Entonces llegó el lunes y empezó la semana, una semana que prometía intensidad!

Cada tarde que entraba a prisión esa losa pesada se quedaba en una de las primeras puertas, una azul eléctrico que tanta impresión me causó el primer día, daba igual que durante el curso hubiera estado en Zuera en el módulo de enfermería, al final cada centro es un mundo y hay diferencias.

Me considero una persona bastante inquieta a la que siempre le han llamado la atención los voluntariados, aunque con creces la evasión mas grande es sin duda la que he experimentado con personas privadas de libertad, o como me enseñó un interno de Zuera, mejor dicho: personas privadas de movimiento, puesto que la libertad si tienes actitud positiva, incluso en situaciones límite, nadie te puede privar de ella aún estando encerrado…

Gracias a esta experiencia y a la paz que siento al tratar con personas a las que muchas veces la sociedad da la espalda, he sido capaz de tomar una decisión que espero marque un antes y un después en mi trayectoria laboral: formarme en lo que realmente me llena!

Me ha costado bastante tiempo pues se me da muy mal decidir, el miedo al fracaso, a lo desconocido, muchas veces me pueden y no soy capaz de dar el paso. El sábado al regresar a Zaragoza leí en una red social una frase que me venía como anillo al dedo: trabajar duro por algo que amamos se llama pasión”

Para terminar, dar infinitas gracias a todas las personas que hacen posible estos proyectos y que juntos formamos una gran familia, así como a Raul quien me engancho a conocer esta otra realidad y la gente que ya entraba en prisión como voluntarios, por la confianza puesta en mi; y cómo no, a ellos, nuestros internos con quien compartimos estos ratos de WIN-WIN en donde aunque ellos crean que son los que más ganan, yo sigo pensando que ganamos y nos enriquecemos de espíritu ambas partes.

Segundo testimonio

El campo de trabajo ha sido, sin duda, una de las experiencias más intensas que he tenido hasta ahora. Nunca había visitado una prisión y el primer día por la tarde cuando atravesábamos los pasillos comencé a sentirme nerviosa, incluso a manifestarlo con risa nerviosa. Fue un momento que dudo mucho poderlo olvidar algún día. Pero todavía me resultó mas impactante cuando conocí a los internos con los que íbamos a trabajar. Pude ver cómo Dios estaba presente en la prisión en medio de ellos y cómo tenían ganas, motivación y energía para aprender y pasar tiempo con nosotras.

Poder vivir estos días desde la fe y compartir momentos con las compañeras y las organizadoras ha sido un regalo. Cada una éramos de una manera muy diferente y eso ha hecho que nos completásemos muy bien, cada una aportando su granito de arena.

Aunque no han sido muchos días han sido muy intensos, he aprendido sobre todo a conocer a las personas antes de juzgarlas. También he aprendido a no culpar y ser mas comprensiva con todo el mundo, porque todos éramos diferentes u nuestros contextos son distintos, pero somos personas y merecemos ser tratadas como tal.

Tercer testimonio

El campo de trabajo de Daroca ha sido una experiencia maravillosa que no creía que me iba a marcar tanto. Cada dia experimentaba una cantidad de sentimientos que me costaba gestionar y me ha ayudado muchisimo tanto personalmente como de cara a mi futuro laboral. 

Creo sinceramente que te ayuda mucho a abrir tu mente hacia cosas de las que en nuestro día a día no somos capaces de plantearnos y a pensar en los demás sin unos prejuicios que la sociedad nos crea hacia las personas que están internas.

Mi opinión es que todo el mundo debería experimentar al menos una vez todo el campo de trabajo, desde las entradas a la carcel hasta las charlas de por la mañana, aprendes mucho y sales rebosante de felicidad y de empatía.